lunes, 25 de noviembre de 2013

Navidades post-parto

Hoy leía una encuesta del periòdico donde preguntaban cuanto había cambiado la manera que celebramos la navidad. Ràpido me vino a la mente mi mamá cuestionandome y hasta sacandome en cara todos los años que le criticaba el ejèrcito de muñecos de nieve y Santa que ponía por toda la casa como si fuera el Polo Norte. Me recuerdo haberle dicho que tenía que conservar las tradiciones puertorriqueñas y que en Puerto Rico ni siquiera nevaba como para que celebrara con tanto muñecos de esos. Hasta me indignaba con ella. 
Ahora bien, no se si fueron las hormonas o que, pero automàticamente luego de parir a mi hija, esa primera navidad me fuí como loca a Casa Febus a comprar los adornos del àrbol. ¿De què los comprè? ¡De Santa por supuesto! El Santa playero, en la hamaca y con la guitarra por aquello de mantenerlo criollo pero era santa comoquiera!!! No se me olvida la cara de mi mamà desfigurada cuando llegò a mi casa. La recibiò en la entrada Santa en pantalones cortos, sin camisa y con una tabla de surfing (BTW, ese fuè el primer novio de Amanda), luego POW! El àrbol repleto de Santa en hamaca, Santa con guitarra, Santa surfeando, Santa con el bolso de juguetes, etc. Lo primero que me dijo: "¿què pasò con las tradiciones puertorriqueñas? Despues que botè todos los Santas y muñecos de nieve" 

La realidad es que aunque sigo pensando que es nuestro deber como padres primeramente enseñarle el verdadero significado de la navidad (que es el nacimiento de Jesùs, nuestro Salvador) y como puertorriqueños que el menù obligado es arroz con gandules, lechòn, pasteles, guineítos en escabeche, ensalada de papa, ensalada de coditos, tembleque, majarete, arroz con dulce y... la idea de ver su carita con la ilusiòn del viejo barrigòn fuè inevitable. 
Aùn recuerdo de niña hacer la carta a Santa y la emociòn de esperarlo y al día siguiente ver los regalos y el reguero que dejaba por que no veía de noche. Recuerdo que para evitar dormirme me antojaba de irme con abuelita a la misa de gallo que era de madrugada (aún así me dormía) y ver el nacimiento espectacular que preparaban en la iglesia. 
No se si a todos los padres nos pasa o soy yo anormal pero me gusta que mis hijos aprendan lo que yo fuí y disfruten lo que yo disfrutè. 
Tal vez por eso Amanda habla tanto, por que he dedicado mucho tiempo a conversar con ella y entrecalar entre cada experiencia de ella una mía o papà una de el.  Son memorias que uno guarda siempre. Son ilusiones que para mi mantienen la inocencia de los niños en este mundo lleno de tanta maldad. 
Algún día crecerà y se darà cuenta que Santa no existe (a menos que le crea mas a la amiguita que todos los años insiste que ella sabe la verdad, grrrrrr)  

Espero que al igual que yo, guarde un lindo recuerdo y que entienda el verdadero significado de la navidad aùn entre Santa y muñecos de nieve, arroz con gandules y lechòn. 

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